Con 15.444 valoraciones, la M18 tiene más opiniones que todas las demás sillas del catálogo juntas. Eso importa: cuando una silla lleva años vendiéndose en volumen, los fallos de fabricación y los problemas de durabilidad ya han salido a la luz. Y lo que sale aquí es tranquilizador — hay reseñas de gente con cuatro años y medio de uso diario diciendo que sigue como el primer día.
La propuesta es sencilla: respaldo de malla transpirable, asiento tapizado con borde en cascada para no cortar la circulación en los muslos, y cinco puntos de ajuste — respaldo, reposacabezas, altura, reclinación y reposabrazos. El recorrido de altura va de 43 a 53 cm, que cubre casi cualquier escritorio.
Donde recorta es en los reposabrazos: solo suben y bajan. Nada de 3D ni 4D. Si trabajas con teclado y ratón muchas horas y necesitas acercar el apoyo a la mesa, esto se nota, y la HOLLUDLE de esta misma sección lo hace bastante mejor por 30 € más.
El otro punto débil es la garantía: un solo año, la más corta del catálogo. Y hay un detalle recurrente en las reseñas: a varias personas el reposacabezas se les queda bajo, sobre todo si usan un cojín de gel en el asiento.