La TC100 Relaxed es la versión cómoda de la gama de acceso de Corsair, y la diferencia con una silla racing típica se nota en cuanto te sientas: el asiento es de 54 cm de ancho, los bordes no aprietan y las zonas de contacto van afelpadas en lugar de rigidas. Es una silla para pasar horas, no para sujetarte en una curva.
El acierto de esta versión concreta es el tapizado en tela. La misma silla existe en polipiel y cuesta lo mismo, pero la tela no se agrieta con los años, se limpia más fácil y —sobre todo— no convierte el verano en un problema. Es la queja número uno de cualquier silla gaming en PU, y aquí simplemente no existe.
Por dentro hay más de lo que se espera a este precio: pistón de gas de clase 4 con 100 mm de recorrido, base de nylon y reclinación hasta 160°, que es de las más generosas del catálogo. Donde se nota el recorte es en la ergonomía ajustable: el soporte lumbar es un cojín que se ata al respaldo, no un mecanismo integrado, y los reposabrazos son 2D. Si vienes de una silla ergonómica con lumbar regulable, lo vas a echar de menos.
La espuma es firme. Varias reseñas coinciden en que los primeros días la notas dura y que después te acostumbras; si buscas hundirte en el asiento, no es esta.